
Para poder entender el por qué ninguna dieta que has llevado, te
ha ayudado a bajar de peso (en caso que sí, a mantenerte en ese peso
ideal) es importante que primero entendamos por qué comemos.
Por lo general, ''hacer dieta'' significa cambiar la forma
en que comes durante un periodo limitado para perder peso, y está
generalmente asociado con la ''privación de ciertos gustos''.
Sin embargo, este tipo de ''dietas'' no funcionan a largo
plazo ya que no son sostenibles. Un porcentaje tan alto como el 95% de las
personas que han hecho alguna dieta en el pasado, regresan, después
de un año, a su peso original o a un peso más alto que el
que tenían al comenzarla.
''Sólo un cambio adecuado y permanente en tus Hábitos
puede ayudarte controlar tu peso y a mantenerte saludable.''
La comida nos proporciona los nutrientes necesarios para asegurar una buena
salud. Este principio aplica a todos los seres vivos. Sin embargo, a diferencia
de los animales, los seres humanos comemos por muchas razones además de
la supervivencia. Existe una conexión importante entre comida y emociones,
así mismo, una influye sobre la otra. Nuestro primer contacto con la comida
es la leche materna, la cual nos conforta y nos proporciona una sensación
de seguridad y esto es una experiencia que llevamos con nosotros por el
resto de nuestra vida.
Las emociones negativas, como la ansiedad, la depresión, y el estrés, ocasionan
comer sin realmente tener hambre. El simple hecho de estar en una reunión
social nos puede llevar a comer sin quererlo. En estos momentos donde la
comida no tiene la finalidad “de alimentarnos” juega un papel sustituto
de algo que nos hace falta, debido a que nos proporciona –momentáneamente-
una sensación de bienestar.
¿Realmente estás hambriento o estás alterado, aburrido o estresado? Hay
una enorme diferencia entre el hambre real y la necesidad emocional de comer.
Si tienes hambre física, te preguntarás “¿ Hay algo que pueda comer?” pero,
si tienes hambre emocional la pregunta cambia a “¿Qué quiero comer?”. El
proceso de desarrollar el Hábito para saber por qué comes, puede ser demasiado
demandante para que lo manejes con tu vida actual tan ocupada, es por esto
que Hábitos quiere apoyarte para que fácilmente puedas lograr tus objetivos.
Las dietas que prometen hacerte perder muchos kilos en unos cuantos días,
lo único que pueden y deberían prometer es una descompensación de tu organismo
que definitivamente se traduce en pérdida de peso, más no de grasa, peor
aún, tan sólo será una ilusión que durará unos días, en lo que regresas
a tus Hábitos anteriores pero ahora con un metabolismo más lento, mejor
conocido como “rebote”.
La verdad de todo es que NO HAY UNA SOLUCIÓN RÁPIDA QUE TENGA EFECTOS A
LARGO PLAZO. Si quieres contar con buena salud, lograr llegar a tu peso
ideal, y sobre todo mantenerte en él, tienes que aprender sobre el tema
y estar dispuesto a cambiar de Hábitos Si vas a tener éxito, tienes que
desarrollar una buena relación contigo mismo, con tu cuerpo y sobre todo
con la comida.
La mayoría de las personas basan sus conocimientos nutricionales en el
conteo de calorías, asumiendo que si la cuestión es disminuir el ingreso
calórico, entonces pueden eliminar una comida al día para “ahorrarse esas
calorías”. Cuando de repente comes menos (durante una dieta) o, peor aún,
cuando ayunas y/o eliminas una comida de tu día, tu cuerpo tratará de defender
su peso, lo que provoca que el metabolismo actúe con mayor lentitud. ¿Por
qué pasa esto? Por que tus genes siguen en la edad de piedra, y tu cuerpo
no sabes si ayunas por que quieres perder peso o si es que la comida es
escasa. Hacer dieta mediante ayunos o la reducción drástica de la cantidad
que comes es una idea equivocada, misma que una vez que estás cansado de
hacerla te rindes, y en ese momento tu peso sube de manera descontrolada.
¡No cuentes calorías ni elimines comidas de tu día, esto no te hará bajar
de peso!
¿Por qué fracasan las dietas?
¿Qué nos hace diferentes?
La Ciencia que nos respalda